domingo, 29 de enero de 2012

La pelota crece

Hay un grupo considerable de mujeres (las menos ilustradas), que gustan de quedar con amigas para charlar sobre temas del corazón. Suelen quedar en cafeterías si no son fumadoras, y en terrazas si planean echarse un piti.
El tema principal suelen ser los hijos (si tienen) y las quejas sobre la pareja o el amante.
El quejarse tiene una parte buena, ya que es en cierta manera liberador, pero al igual que tantas cosas, cada vez se amplía la dosis, se pierden los efectos buenos y llegan los efectos perniciosos.
Estos efectos consisten generalmente en que el resto de tertulianas dan la razón sin ni siquiera pararse a pensar y el problemilla, debido a la reafirmación y repetición continua, se convierte en drama.
Cuando la señorita llega a casa, estalla la bomba, y el hecho de que el hombre no quiera ver una película de la Sandra Bullock (el muy egoísta tiene gustos propios) es motivo de crisis nacional.
Señoras, de la misma manera en que a ustedes un partido de balonmano puede parecerles un tostón, lo mismo puede parecernos a nosotros sus elecciones.  

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