domingo, 29 de enero de 2012

El principe azul se retrasa y ya tienes 40 tacos

Actualmente todos vivimos sometidos a una gran fuerza marketiniana que intenta que nos gastemos todo el dinero que ganamos y mucho más.
Más allá de la habilidad de los profesionales del marketing para vender un determinado producto, la publicidad explota los instintos de hombres y mujeres.
Si ordenamos por sectores, posiblemente el sector "niños" sea donde la industria consigue mayor gasto de los consumidores, ya sea incidiendo sobre el niño para que de la lata a los padres, o sobre los propios padres, preocupados por dar lo mejor a sus hijos.
La industria ataca al hombre dándole a entender que la compra aumentará su atractivo sexual (ropa, coches, desodorantes) o atacando su vertiente de ocio (tecnología, deporte).
Los efectos en niños y hombres son malos, pues les hacen volverse egoístas y superficiales, pero donde la industria se ha cebado sin tener en cuenta los daños colaterales es en las mujeres.
El objetivo por un lado es atacar sus inseguridades obsesionándolas con permanecer jóvenes, delgadas y atractivas para siempre (ropa, perfumes, el típico "por que yo lo valgo") y por otro lado crear unas expectativas sobre la vida en pareja y sobre lo que tiene que proporcionarles su novio o marido totalmente irreales, y que solo provocan que sean siempre infelices. Este ataque viene de la industria del entretenimiento (cine, televisión, novelas baratas).
Convertirse en adulto significa que es menor el tiempo que dedicas a divertirte que el que dedicas a obligaciones (y el ratio siempre va a peor).
El Richard Gere de Pretty Woman se enamore de una prostituta y le de barra libre en su cuenta corriente. Esto no pasa en la vida real. Para empezar nadie se enamora se una prostituta si tiene alguna alternativa.
Por otro lado, hay una serie de elementos que las mujeres actuales creen que los hombres están obligados a consentir (de hecho alguna cree que es algo que nos gusta) pero en realidad lo hacemos esperando algo a cambio:

  • Escuchar 
  • Hacer de chófer
  • Ver películas románticas
  • Ir a cenar los dos solos
  • Encender velas
  • Preocuparse por la decoración
  • Ir de compras 
  • Casarse

No pretendemos prohibir estas tareas en los hombres, tan solo queremos constatar que estas cosas son agradables para las mujeres y no para los hombres. Una relación adulta debe estar equilibrada, no puede ser que un elemento (hombre o mujer), se pase la vida pidiendo sin dar nada a cambio (esto solo pasa entre padres y hijos).
Señoras, basta de tanto egoísmo. Si quieren muchas cosas de su pareja, ofrezcan algo a cambio.
Antiguamente la mujer se encargaba de la casa y de los críos y a cambio obtenía todos esos servicios.
Nosotros creemos en el equilibrio en las tareas de la casa y en el cuidado de los hijos. No es justo que uno de los dos renuncie a su carrera para hacer de chacha,  pero si el hombre cocina, limpia y plancha, se ha acabado el escuchar esos rollos terribles.

Si una mujer quiere seguir esperando a su príncipe azul está en su derecho, pero por favor, en el camino no amargue la vida a muchos hombres, que se encuentran un día conviviendo cuando solo querían echar un polvo con una tía facilona.

Olvidese de ser una princesita y estudie para doctora o ingeniera. Así no tendrá necesidad de ningún principe. Usted podrá pagarse el vestido y las flores.

La pelota crece

Hay un grupo considerable de mujeres (las menos ilustradas), que gustan de quedar con amigas para charlar sobre temas del corazón. Suelen quedar en cafeterías si no son fumadoras, y en terrazas si planean echarse un piti.
El tema principal suelen ser los hijos (si tienen) y las quejas sobre la pareja o el amante.
El quejarse tiene una parte buena, ya que es en cierta manera liberador, pero al igual que tantas cosas, cada vez se amplía la dosis, se pierden los efectos buenos y llegan los efectos perniciosos.
Estos efectos consisten generalmente en que el resto de tertulianas dan la razón sin ni siquiera pararse a pensar y el problemilla, debido a la reafirmación y repetición continua, se convierte en drama.
Cuando la señorita llega a casa, estalla la bomba, y el hecho de que el hombre no quiera ver una película de la Sandra Bullock (el muy egoísta tiene gustos propios) es motivo de crisis nacional.
Señoras, de la misma manera en que a ustedes un partido de balonmano puede parecerles un tostón, lo mismo puede parecernos a nosotros sus elecciones.  

jueves, 19 de enero de 2012

A los hombres les gustan jovenes y a ellas con dinero

No pretendo hacer de esto una ley universal, porque somos muchos habitantes en el planeta y para gustos colores, pero en general a las mujeres les gustan los hombres con dinero.
En la adolescencia liga el que tiene moto, después el que tiene coche, más adelante el del traje y finalmente ya es una cuestión directa de nómina.
Esto que es tan evidente y que la mayoría de encuestas y estadísticas dan por hecho, supone un motivo de indignación cuando se pregunta directamente a una mujer conocida.
Posiblemente si una mujer asume que se fija en los hombres por el dinero, estaría adminiendo que el amor implica transacción económica, con lo cual la relación de pareja es un caso de prostitución (salvo las que dejan de follar con la pareja, claro).

Como estas discusiones se alargan sin sentido, lo mejor es hacer un par de listas:
  • Películas y series románticas (dirigidas al público femenino), donde una mujer con dinero se enamora de un pobretón.
  • Casos reales de mujeres que ganan mucho más dinero que sus parejas.
En ambos casos encontraremos ejemplos, pero si los comparamos con los casos contrarios, nos daremos cuenta de que son una minúscula minoría.

miércoles, 18 de enero de 2012

Si hay crisis, tírate a tu compañera de trabajo

Recogemos una entrada de euribor.com.es 5 señales de que la economía va mal, donde explican ciertas curiosas consecuencias de la crisis.
Al darnos cuenta de los síntomas, podremos convertirnos en los gurús de la siguiente crisis económica.

No pretendemos valorar la veracidad de estas 5 mini teorías en concreto. Tan solo resaltaremos que están en línea con la editorial de este blog respecto a que tanto hombres como mujeres somo muy esclavos de nuestra programación genética. Nos creemos muy evolucionados pero la mayoría de nuestras decisiones están condicionadas por el instinto de conservación de la especie.