Más allá de la habilidad de los profesionales del marketing para vender un determinado producto, la publicidad explota los instintos de hombres y mujeres.
Si ordenamos por sectores, posiblemente el sector "niños" sea donde la industria consigue mayor gasto de los consumidores, ya sea incidiendo sobre el niño para que de la lata a los padres, o sobre los propios padres, preocupados por dar lo mejor a sus hijos.
La industria ataca al hombre dándole a entender que la compra aumentará su atractivo sexual (ropa, coches, desodorantes) o atacando su vertiente de ocio (tecnología, deporte).
Los efectos en niños y hombres son malos, pues les hacen volverse egoístas y superficiales, pero donde la industria se ha cebado sin tener en cuenta los daños colaterales es en las mujeres.
El objetivo por un lado es atacar sus inseguridades obsesionándolas con permanecer jóvenes, delgadas y atractivas para siempre (ropa, perfumes, el típico "por que yo lo valgo") y por otro lado crear unas expectativas sobre la vida en pareja y sobre lo que tiene que proporcionarles su novio o marido totalmente irreales, y que solo provocan que sean siempre infelices. Este ataque viene de la industria del entretenimiento (cine, televisión, novelas baratas).
Convertirse en adulto significa que es menor el tiempo que dedicas a divertirte que el que dedicas a obligaciones (y el ratio siempre va a peor).
El Richard Gere de Pretty Woman se enamore de una prostituta y le de barra libre en su cuenta corriente. Esto no pasa en la vida real. Para empezar nadie se enamora se una prostituta si tiene alguna alternativa.
Por otro lado, hay una serie de elementos que las mujeres actuales creen que los hombres están obligados a consentir (de hecho alguna cree que es algo que nos gusta) pero en realidad lo hacemos esperando algo a cambio:
- Escuchar
- Hacer de chófer
- Ver películas románticas
- Ir a cenar los dos solos
- Encender velas
- Preocuparse por la decoración
- Ir de compras
- Casarse
No pretendemos prohibir estas tareas en los hombres, tan solo queremos constatar que estas cosas son agradables para las mujeres y no para los hombres. Una relación adulta debe estar equilibrada, no puede ser que un elemento (hombre o mujer), se pase la vida pidiendo sin dar nada a cambio (esto solo pasa entre padres y hijos).
Señoras, basta de tanto egoísmo. Si quieren muchas cosas de su pareja, ofrezcan algo a cambio.
Antiguamente la mujer se encargaba de la casa y de los críos y a cambio obtenía todos esos servicios.
Nosotros creemos en el equilibrio en las tareas de la casa y en el cuidado de los hijos. No es justo que uno de los dos renuncie a su carrera para hacer de chacha, pero si el hombre cocina, limpia y plancha, se ha acabado el escuchar esos rollos terribles.
Si una mujer quiere seguir esperando a su príncipe azul está en su derecho, pero por favor, en el camino no amargue la vida a muchos hombres, que se encuentran un día conviviendo cuando solo querían echar un polvo con una tía facilona.
Olvidese de ser una princesita y estudie para doctora o ingeniera. Así no tendrá necesidad de ningún principe. Usted podrá pagarse el vestido y las flores.